

Carta 134 - Tres pasos de baile
Tenía treinta años cuando me senté una noche a escribir el comienzo, o la primera página, de la novela que, en ese momento, yo llamaría La Residencia. Era la historia de una mujer, en los años sesenta en Quito, que abre una residencia para visitantes y estudiantes a fin de sobrevivir luego de un divorcio. La historia se originaba en un hecho real que mi madre me había narrado. Para ese entonces, yo estaba encinta de mis mellizas, con unas náuseas espantosas. Al poco tiempo de


