Carta 112 - Portugal, la puerta del sagrado Grial

Era un día lunes. Nos subimos al auto nerviosos porque era el primer día de clases para Tiag en su nuevo colegio. Al llegar, lo esperaban dos profesoras para guiarlo. Es un colegio pequeñito, ni remotamente parecido al Colegio Americano de Quito. En su nuevo curso son apenas veinte compañeros.

Aunque originalmente habíamos acordado que el primer día sería solo para conversar y conocer el colegio, de inmediato se llevaron a Tiag a comenzar clases. Yo me quedé a recorrer el colegio con la Supervisora. Salí con un sentimiento de bienestar. ¡Qué distinto a la noche anterior cuando me había tocado salir a buscar un supermercado por unos caminos rurales. Había elegido como residencia para los primeros días una casa en una quinta, alquilada a través de airbnb. Debido al Covid, no quería estar en un edificio, expuesta obligatoriamente al contacto con personas en los ascensores y demás. Esta casa en la mitad de Sintra me parecía perfecta. Pero, el camino de acceso es estrecho, como lo son todos en ese sector y, como es campestre, muy oscuro por la noche.


Había encontrado el mercado, pero agobiada por un sentimiento de soledad y susto. Debo decir que los mercados a mí siempre me han producido ansiedad. Ir al Super Maxi era mi peor tortura, la llegada de Titpti (compras on-line) fue lo mejor que me ocurrió y cuando no solicitábamos a domicilio, la señora que trabajaba conmigo siempre se encargaba de las compras. Solo iba para acompañar a una persona que quiero mucho, la mayor prueba de mi amor por si en algún momento duda era que iba no al Super, al Mega Maxi (tortura de las torturas) Así que aquí estaba yo, el domingo por la noche en el Mini Preço, o sea mercado, en domingo y en otro idioma. Pero de alguna manera y sufriendo palpitaciones lo logré, con lo cual nada es imposible para nadie, de verdad. A cada uno se nos presentan diferentes batallas, esa era una muy dura para mí.

Al volver del colegio, Susan, la dueña de casa, una inglesa que llegó a los dieciocho años y que vive en la casa principal, me comentó de un sendero para caminar y allá me fui. Estuve recorriéndolo más de una hora agradeciendo. He recibido una fuerza especial para estar realizando esto. Nunca, de verdad nunca me hubiera creído capaz.




El martes, luego de dejar a Tiag en su colegio, decidí enrumbarme hacia la playa, a seis minutos de distancia. Llovía, estaba nublado y, sin embargo, me bajé del auto y caminé. Fascinada, miraba la montaña a un costado y el mar, al otro. Algo bueno debí haber hecho en una vida anterior para recibir este regalo. Y así transcurrieron esos primeros días.


Comencé a visitar casas para arrendar. Ya el viernes, mostré a Tiag la casa de sus sueños, una vivienda hermosísima a tan solo diez minutos del colegio. De nuevo, otro regalo del más allá. Si todo va bien, nos la entregan en abril. Por lo pronto, seguiremos manejando nuestras vidas con seis maletas. Tal vez en el mismo airbnb, tal vez en otro. Se han vuelto tan sencillas nuestras vidas que caben en el pequeño Seat Ibiza rentado.


Una mañana me lancé a Lisboa para recoger mi tarjeta de débito del banco. Me reía sola de lo que estaba viviendo. Esto es un experimento conmigo que comenzó a fraguarse cuando leí "Floreana, lista de correos", de Margarita Wittmer.

Margarita Wittmer dejó su vida cómoda y junto con su esposo en Alemania poco antes de la guerra llegaron a radicarse en la inhóspita isla de Floreana. Se habían comprometido a hacer todo, desde el jabón, desde los zapatos. Para comer pescarían y sembrarían y algo en mí se abrió, tenía 42 años y comencé a imaginar lo que sería cambiar de vida, nunca algo tan drástico como abandonar la civilización y empezar de cero, pero sí buscar algo distinto. Como todo llega en la vida, ahora esto es mi presente.

Mientras redacto estas líneas, me encuentro en la "Padaría Portuguesa" esperando a que mi hijo salga de clases de portugués. La "Padaría Portuguesa" es el equivalente del Cyrano, y al igual que en mi café de la González Suárez, aquí también hay deliciosos panes y descafeinados que acompañan mi escritura.


Por las tardes de esa primera semana iba a recoger a mi hijo y nos encaminábamos a los diferentes centros comerciales para que terminara con sus compras, una casaca para el frío, medias abrigadas, zapatos, en fin… Nos sentábamos a almorzar en el patio de comidas juntos y yo pensaba… cuán solos y acompañados estábamos, cuán feliz soy de tener este regalo. Esa oportunidad de estar juntos, madre e hijo, es única. Estamos obligados por las circunstancias a apoyarnos, a acompañarnos y creo que va a ser un recuerdo que lo llevaremos siempre. Así fue en su momento con Nadia cuando la iba a visitar en París y a veces nos agarraba la madrugada riéndonos de mil y un tonterías, pero era tan esporádico, ahora somos Tiag y yo de largo y le agradezco porque sé que para un adolescente no es fácil dejar todo y decirle sí a los sueños locos de su madre.


El viernes fuimos a la playa de Carcavelos y miramos a los surfistas. No le temen al frío, muchos, muchos surfistas. Qué distinto todo. Pensé en que tengo ya una primera amiga, Diana, la perra de Susan que todas las mañanas golpea a mi puerta para que le abra y desayunemos juntas. Para mí es amistad, pero sospecho que para ella es solo interés pues sabe que tiene pan a voluntad. En todo caso, me gusta acariciarla y contarle de mí, del Ecuador y de las personas que quiero.

Portugal, la puerta del sagrado Grial. Ese es su significado, me enteré hace unos días y yo no pude evitar emocionarme con el simbolismo. Mi nombre es Viviana y por eso desde niña empecé a investigar la historia de Viviana, la dama del lago. Viviana en un momento de desesperación se llevó el sagrado Grial, la copa se encontraba en Camelot y harta del como se comportaban los caballeros les quitó y no les dijo donde la escondió, así comenzaron las cruzadas. Ahora, yo regreso a este lugar esotérico y místico donde dicen que caminan espíritus que parecen humanos, porque este es un portal, entonces en el metro y en las calles de Lisboa se mezclan los seres de diferentes dimensiones. Ojo no necesariamente son de la luz. Pueden ser del lado oscuro.

Todo esto pienso hoy que cumplo un mes de estar aquí, pero eso pertenece a otro blog….

(Continuará…)

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